Get Adobe Flash player

Get Adobe Flash player

Conflíctos Ambientales

 

La situación ambiental de El Salvador, se torna cada vez más difícil, los niveles de contaminación y deterioro de recursos tan importantes como el suelo, el agua, el aire, las especies nativas de flora y fauna están siendo eliminados; de igual forma los altos  niveles de riesgo y vulnerabilidad de muchas zonas a nivel nacional se incrementan, ante tal situación las comunidades organizadas están demandando de las instituciones competentes acciones más coherentes con la protección ambiental, aún a pesar de la violencia y represión institucionalizada.

En ese sentido CESTA Amigos de la Tierra, está acompañando las necesidades y demandas de las comunidades y sectores afectados por el deterioro ambiental, generando espacios para dar a conocer a nivel nacional e internacional sus problemáticas.

A continuación se presentan casos de zonas altamente vulnerables en el país:
 
La Cordillera del Bálsamo y la Finca El Espino son zonas de alto potencial ecológico principalmente  por la recarga acuífera, sin embargo, se han convertido en un lugar propicio para la explotación y destrucción por parte de los empresarios de la construcción.

Lo más reciente ha sido la ampliación de la carretera al puerto de La Libertad, en la que se  destruyo bosque significativo, así como también  se desalojaron comunidades en el municipio de Zaragoza, en su mayoría niños, niñas y jóvenes con más de15 años de radicar en la zona.

Entre algunos responsables de destruir La Cordillera El Bálsamo y La Finca El Espino están el Grupo Roble y la Constructora Simán con el aval de instituciones de gobierno nacional y  gobiernos locales como la alcaldía de Nuevo Cuscatlán, Zaragoza, San José Villanueva, entre otras

 

Megaproyectos en la zona norte del país. 


En la zona norte del país se ha dado en concesión el 6% de nuestro territorio, son  37 áreas  para la exploración minera metálica (oro, plata y cobre), cuyas licencias han sido otorgadas por la Dirección de Hidrocarburos y Minas del Ministerio de Economía, a 15 empresas de capital norteamericano y canadiense.

También se pretende ejecutar en la cuenca de los ríos Lempa, Torola, Jiboa y El Sapo unas 13 represas hidroeléctricas, entre las que se encuentran: El Chaparral, El Cimarrón, el Jobo/ la Angostura, Piedra del Toro y la Binacional El Tigre, tales proyectos tienen como objetivo principal generar energía eléctrica para abastecer la demanda del Sistema de Interconexión Eléctrica regional para los países de América Central (SIEPAC), y satisfacer las necesidades de las grandes empresas regionales y transnacionales que se establecen en la región..

Es de destacar que estos proyectos están ubicados sobre cuencas hidrográficas de ríos muy importantes así como de zonas altamente vulnerables, esto significa que proyectos como la minería, represas hidroeléctricas, e infraestructura vial afectaran dramáticamente el agua, suelo, el aire y los bosques, además de expulsar a  miles de familias de sus lugares de origen. 

 

Instalación de plantas contaminantes en La Unión 


La empresa transnacional estadounidense AES, que es dueña de 4 de las 5 empresas de distribución de la energía eléctrica en El Salvador, pretende instalar en la zona costera de La Unión, en las faldas del volcán Conchagua, una planta de carbón para la producción de energía eléctrica.

Cutuco Energy, otra compañía transnacional, busca instalar en la misma zona otra planta generadora de electricidad que funcionaría con gas natural. Las plantas termoeléctricas, a base de gas y carbón,  esperan vender la energía que generen a otros países de la región,  a través del SIEPAC

Ambas plantas producen gases que contribuyen al cambio climático y a la contaminación del aire. Además las plantas que funcionan a base de carbón, es una de las tecnología altamente contaminante, causante de graves enfermedades.

Los y las pobladores de la Unión se han pronunciado y rechazado dichos proyectos, y consideran que el gobierno debe trabajar por una planificación energética sustentable, donde la visión sea  mejorar las condiciones de vida de la población y no el proveer de energía a las trasnacionales.

 

Desechos Sólidos

 

El manejo de los desechos sólidos ha sido un  problema que no se ha discutido desde su raíz y la solución que presenta a corto plazo el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (MARN), son los rellenos sanitarios.  Este enfoque para atacar los problemas generados por los desechos ha generado conflictos entre gobiernos locales, poblaciones y Ministerio del Ambiente, ya que nadie quiere un botadero o relleno sanitario cerca de su casa.
 
Lugares como Salinas de Ayacachapa en Sonsonate, que por más de 10 años vienen luchando para que se les retire un botadero de basura, el cual a la fecha sigue funcionando y con la Depresión Tropical 12E en octubre de 2011, este colapso y produjo serios daños ambientales y sociales a las comunidades que habitan en la zona. También otro caso reciente es el que se pretende instalar en las cercanías de Cutumay Camones en Santa Ana, el cual ha enfrentado a las autoridades competente para evitar que se le instale dicho botadero.

 

Zonas Vulnerables


Pobladores de la zona baja de Jiquilisco (San Marcos Lempa), desde el Huracán Mitch, sufren inundaciones, ocasionados por los altos niveles de vulnerabilidad de la zona; la población es afectada cada año, sufriendo perdidas en sus cultivos, pertenencias, daños a las viviendas, proliferación de enfermedades lo que profundiza aún más sus niveles de pobreza. Para detener este proceso de destrucción desde esa época están solicitando al Gobierno Central la reparación de la borda en el cauce del río lempa, además de contar con un sistema de alerta temprana, albergues equipados, y seguridad en la zona por si eventualmente tienen que desalojar sus viviendas.

Por otra parte el sector de personas con discapacidad ha sido uno de los más invisibilizados de las políticas y planes de gobierno, el nivel de deterioro de los recursos naturales les ha generado además una permanente situación de vulnerabilidad ante fenómenos como huracanes, inundaciones, sequías y terremotos; estos fenómenos impactan con mayor fuerza en las personas con discapacidad, ya que para ellas es más difícil reaccionar durante situaciones de emergencias, y por otra parte se les dificulta el acceso a recursos básicos como agua potable y alimentos.