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EL CAMBIO CLIMÁTICO

 

 

El clima del planeta está cambiando, se alteran las lluvias, aumenta la ocurrencia e intensidad de sequías y huracanes, se deshiela el Ártico, está subiendo el nivel del mar y volviéndose más ácido, se alteran los ecosistemas, ocurren más incendios y enfermedades, etcétera.

Para atender este problema se realiza cada año una Conferencia de Naciones Unidas, como la que se tuvo en diciembre de 2015 en París. Los resultados fueron totalmente faltos e inadecuados para hacerle frente al cambio climático, a pesar de que muchos políticos la calificaron como exitosa, probablemente por falta de visión o conocimientos.

El cambio climático ocurre porque la temperatura de la atmósfera aumenta, desde el inicio de la revolución industrial ha subido 1 °C. Ese incremento de temperatura es por la quema de combustibles fósiles como derivados de petróleo, carbón y gas natural, así como cambios en el uso del suelo como tala de árboles. Hay otras causas pero de menor trascendencia. Al quemar esos combustibles o talar árboles, el carbono allí concentrado se expulsa a la atmósfera como dióxido de carbono CO2 o metano CH4. Estos gases conocidos como gases de efecto invernadero GEI son transparentes a la radiación que viene del Sol, pero cuando la Tierra se calienta y emite su propia radiación, la obstaculizan, porque la radiación solar viene inclinada hacia ondas cortas y la radiación terrestre hacia ondas más largas. O sea que estos GEI atrapan energía en la atmósfera y calientan el mar y la tierra ocasionando nuevos comportamientos en el clima. Un impacto adicional ocurre cuando el CO2 es absorbido por el mar y entra en contacto con el agua H2O, formando H2CO3 que es ácido carbónico que está acidificando el océano.
Antes de la revolución industrial la concentración de CO2 en la atmósfera era 280 partes por millón, ppm, ahora aumentó 43 % superando 400 ppm y el CH4 aumentó casi 200 %, los cambios fueron más dramáticos después de la Segunda Guerra Mundial. Al elevarse la temperatura se afecta de inmediato las lluvias y la agricultura, esto significa que el primer gran impacto global del cambio climático será hambrunas a nivel planetario.

Si continúan las emisiones de GEI como antes, a fin de siglo podríamos tener 6 °C más que ahora, pero el problema más grave es que en la Tierra se dan mecanismos de retroalimentación positiva, donde el impacto se convierte en causa y se repite el ciclo indefinidamente agravando la situación. Por ejemplo, al calentarse el agua del mar se reduce la solubilidad de CO2, entonces más CO2 va a la atmósfera, calentando más el mar. Al derretirse el hielo ya no refleja radiación solar sino que la absorbe el agua, calentando y derritiendo más hielo. El deshielo del Ártico permite que materia orgánica que estaba atrapada se composte y libere GEI, calentando y deshelando más el Ártico.

En el fondo del Ártico hay cantidades inmensas de metano que se están liberando con el calentamiento del agua y saliendo a la atmósfera, calentando más la zona y liberando más metano. La tala de árboles emite carbono a la atmósfera calentando la zona y volviendo a los árboles restantes más propensos a incendios, calentando más la zona. Si esto continúa podríamos tener a fin de siglo 12 °C más, lo que terminaría con la vida humana. Esto significa que para continuar con nuestra vida es urgente impulsar en el mundo un proceso que nos lleve a erradicar el consumo de fósiles y la tala de árboles, algo muy lejos de ser asumido por políticos que nos representan en reuniones de Naciones Unidas como la de París, donde ni siquiera se comprometieron a reducir emisiones lo suficiente para que la temperatura no subiera 2 °C, lo que ocasionará situaciones desastrosas.

Ricardo Navarro

Titular de CESTA Amigos de la Tierra El Salvador