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La educación elemento fundamental del agua

 

 

El agua es un derecho fundamental para la vida humana, no obstante, en El Salvador la situación del agua potable y el saneamiento básico es deficiente,   principalmente en la cobertura y calidad. Según estudios de UNICEF (1996), sólo el 56.7% de la población total tiene acceso al agua potable; 78.3 en el sector urbano y 25.5% en el sector rural, constituyéndose en una de las coberturas más bajas.

Para tratar de reducir esta realidad,  CESTA ha venido desarrollando un proceso de manejo integral del agua en los municipios de Monte San Juan y Tenancingo, en el departamento de Cuscatlán, cómo parte de las áreas estratégicas que implementa en su trabajo.

El proceso educativo sobre la temática ha sido un componente vital para que mujeres y hombres en las comunidades implementaran medidas de protección en las fuentes de agua, a partir de las características de los manantiales; así como también reconocer los aspectos más importantes en el saneamiento básico, y lograr disminuir enfermedades y la contaminación.

La disponibilidad y calidad del agua es fundamental para el alimento, la energía y la productividad, por lo que en estas comunidades se están aplicando distintos métodos caseros que existen para la purificación del agua, encontrando que un 49% de la población conoce  de algunas técnicas de tratamiento de agua.

Debido a que la mayoría de los ríos de nuestro país se encuentran contaminados, las campañas de limpieza en zonas de recarga acuífera y en fuentes protegidas es otro de los componente fundamentales en el manejo integral del agua ejecutados en Monte San Juan y Tenancingo. Para tal efecto se han establecido convenios con  el Ministerio de Salud para realizar dichas actividades, logrando mejorar el saneamiento alrededor de las fuentes, especialmente en el manejo de desechos sólidos.

También hay que destacar la importancia de la reforestación en las fuentes de agua. Los líderes y liderezas comunitarios han trabajado en la construcción de viveros con semillas nativas para arborizar las zonas de recarga acuífera, y así mejorar las condiciones ecológicas de las fuentes de agua protegidas. Actualmente se cuenta con 2 viveros de variedades forestales propias de la zona, uno en el municipio de Monte San Juan y otra en Tenancingo.

A la par de estas acciones igualmente se realiza un monitoreo científico sobre la calidad del agua que consumen las comunidades, en tal sentido se tomaron muestras para identificar análisis físico/químico y microbiológico a las fuentes de agua identificadas como de mayor uso por los cantones de ambos municipios. Los resultados no fueron satisfactorios para la mayoría de las fuentes analizadas.

No obstante, ante la necesidad de proteger las fuentes de agua y evitar impactos negativos en la salud, las comunidades y CESTA reforzaron y duplicaron algunas acciones, incluyendo la instalación de filtros de carbón activado, asimismo las prácticas de desinfección del agua en los hogares y otras actividades de manejo integral del agua; produciendo al final resultados positivos.

Indiscutiblemente en muchos aspectos la calidad del agua en estos municipios ha mejorado, sin embargo, hay que destacar y asegurar que  el aspecto educativo y de concientización en los lideres y liderezas de las comunidades ha sido fundamental para este progreso; lo que significa que hay que continuar fortaleciendo estas prácticas que ha posibilitado que se mejore la calidad de vida de estas familias salvadoreñas.

Por tanto compartimos esta experiencia que esperamos pueda contribuir  y ayudar a otras comunidades que tienen problemas con el agua principalmente en el área rural.