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Royal Decameron Anuncia Planes para Edificar

un Resort en el Bajo Lempa

 

18 de Octubre - Voces El Salvador

Ver nota en Inglés: http://voiceselsalvador.wordpress.com/2012/10/18/royal-decameron-announces-plans-to-build-resort-in-the-lower-lempa/

La semana pasada el Grupo Hoteles Royal Decameron anunció planes para invertir $60 millones en tres proyectos en El Salvador – una expansión de su lujoso resort de playa en Sonsonate, construcción de un hotel de 4 estrellas en San Salvador y un resort de frente de playa en Usulután. El nuevo lugar en Usulután, que costará $12 millones, será una copia de su resort en Sonsonate con 300 cabinas individuales, un centro de oficinas, spas y una sala de conferencias.


El anuncio del Royal Decameron no ha sido completamente inesperado. Los inversionistas han estado trabajando para desarrollar el turismo en el Bajo Lempa por muchos años y sin duda hay varios otros proyectos planeándose. A pesar de que el turismo puede en principio parecer beneficioso para la economía local, es un tema complicado y el Royal Decameron posiblemente va a enfrentar seria oposición de residentes del Bajo Lempa.


Usulután está situado en la costa de El Salvador. La Bahía de Jiquilisco es uno de los tesoros locales, conocida por su pesca, bosques de manglar y hermosas playas. El territorio alargado entre la bahía y el océano es la Península San Juan del Gozo. En la península ahora mismo se puede vislumbrar poco más que los bosques de manglar, algunas comunidades pescadoras-recolectoras y lugares de anidación de especies de tortugas marinas en riesgo de extinción… y una nueva carretera muy atractiva.


En el año 2004, El Ministerio de Turismo celebró un evento para inversionistas potenciales en el Hotel Intercontinental en San Salvador. Un arquitecto argentino presentó planes para el Resort el  Espino, además de otros planes de desarrollo de infraestructura. Su presentación incluyó el plan borrador de “El Pueblo,” un centro comercial de lujo para turistas en la Península San Juan del Gozo que incluía tiendas, cajeros automáticos y otras amenidades. Todo era parte de un plan a 25 años en el que se demarcaban claras etapas de desarrollo – adquisición de terrenos, construcción de una carretera hasta el final de la península y un dique para proveer con agua. Pasados 8 años del inicio del plan, los inversionistas han adquirido la tierra, la carretera a lo largo de la península ha sido completada y el gobierno anunció el año pasado planes de instalar el sistema de agua.

Hay 3 personas que poseen la mayor parte de las propiedades entre las comunidades La Tirana e Isla de Méndez. Angel Velázquez tiene 2 parcelas de tierra que ocupan un total de 2.5 millas de frente de playa. Eduardo Quirós posee 1 milla de frente de playa y la familia Tesak posee otras 3 millas a lo largo de la costa. CESTA, una organización medioambiental salvadoreña, posee 872 pies de frente de playa con fines de conservación. Fuentes informan que el ex-presidente Alfredo Cristiani tiene también propiedades en la región, así como el político del FMLN Facundo Guardado, que tiene un consorcio de inversionistas que incluye al candidato a la vicepresidencia por el FMLN Oscar Ortiz. Se rumorea que el Royal Decameron tiene 103 acres en la región, aunque no está claro si ésta es la propiedad que planea desarrollar.


La adquisición de tierras en la península ha estado calmada, pero no sin controversias. Habitantes de la zona reportan que Quirós y Velázquez regularmente violan normas sobre el uso de la tierra y requerimientos de usufructo. Por ejemplo, regulaciones medioambientales permiten a los propietarios poseer propiedades colindantes a la playa hasta un límite que se encuentra en los 50 metros de la marea más alta. Quirós y Velázquez, sin embargo, han vallado sus propiedades en el límite de la marea más alta, ignorando la normativa de los 50 metros. De forma similar, en el 2006 el ISTA (Instituto Salvadoreño de Transformación Agraria) distribuyó parcelas a familias sin tierra en La Tirana. Las familias tomaron posesión, pero como no había carreteras ni servicios, 7 de ellas vendieron sus terrenos a Velázquez. Ignorando las regulaciones del ISTA, que requieren el paso entre las parcelas y el acceso a los manglares, Velázquez valló las parcelas y bloqueó el acceso a los bosques. El presidente de La Tirana, Naun Díaz, ha denunciado las violaciones pero sin resultado. Las 23 familias en La Tirana tienen que sobrevivir de la recolecta de cangrejos y conchas, mientras que Velázquez controla el acceso a todas las tierras agrícolas, a las que da uso para el pasto de varios centenares de cabezas de ganado. Las personas residentes están también molestas porque, además de bloquear el acceso a la tierra agrícola, Velázquez ha deforestado grandes extensiones de bosque para ampliar su ganadería.


Mientras inversionistas empezaban a comprar tierras en la Península, llegó al Bajo Lempa Gustavo Guerrero. Se presentó como el manager de las operaciones humanitarias de la familia Tesak, la cual posee Bocadeli, una compañía salvadoreña de comidas empacadas. En el 2007, Guerrero creó la Asociación Desarrollo Integral de la Península San Juan del Gozo e Islas de la Bahía de Jiquilisco listando ilegalmente y sin su conocimiento a líderes y lideresas comunitarios como miembros de su junta directiva. A toda página en un periódico salvadoreño, esta nueva organización publicó un anunció listando sus prioridades – edificar un dique para irrigación, organizar un campus universitario en el Bajo Lempa y otras inversiones de construcción de infraestructura turística. A estas alturas, Guerrero todavía está repartiendo cheques y ha financiado varios proyectos en la región,  incluyendo la contratación de la compañía Linares para pavimentar el camino de la comunidad La Canoa. En el año 2009, una de nuestras contrapartes locales dijo “Gustavo Guerrero es la persona que ha hecho posible que los ricos puedan comprar tierras aquí”. En ocasiones estas ventas han sido por precios más bajos que los establecidos por el mercado.


Pero la adquisición de tierra también incluyó hacer el espacio para la nueva carretera a través de la Península, principalmente convenciendo a personas propietarias que permitieran a los constructores atravesar sus propiedades. Linares, la compañía que pavimentó el camino de La Canoa, ganó el contrato para construir la carretera. Si en algún momento en los últimos años has estado en el Bajo Lempa habrás visto los grandes camiones de carga, arriba y abajo de la carretera principal.  Era la compañía Linares, cargando arena y material de relleno para la carretera.


Pocas personas o grupos están actualmente protestando el turismo en el Bajo Lempa. Muchas personas residentes, sin embargo, se oponen a los proyectos de desarrollo que amenazan su ya frágil medioambiente. La comunidad Amando López, por ejemplo, publicó el siguiente posicionamiento en Mayo del 2012: “Esta tierra es nuestra vida y nuestra vida es esta tierra, nunca dejaremos de oponernos a cualquier proyecto que presente amenazas a nuestros recursos naturales y a nuestras comunidades organizadas.” También dijeron, “sabemos que lo que llaman desarrollo significa más problemas para las comunidades pobres y no estamos interesados en el desarrollo que nos ofrecen porque, al final, lo único que desarrollan son los negocios transnacionales. Nos preocupan nuestros medios de vida y el futuro de nuestros hijos y queremos que las propuestas vengan de nuestras comunidades, que respondan a nuestros intereses, a nuestros medios de vida, a nuestras necesidades y a nuestra manera de entender la vida”.


Mientras que los residentes de Amando López se refirieron específicamente a la Corporación Retos del Milenio, nos aseguraron que estos sentimientos aplicaban a una gama de iniciativas impuestas en la región, incluyendo el turismo. Amando López fue la única comunidad de la zona  que no aceptó financiamiento de Gustavo Guerrero.


La Bahía de Jiquilisco es uno de los pocos tesoros que quedan en El Salvador y las personas residentes de la zona saben que, una vez deje de serlo, ya todo se acabó. El ecosistema de manglares protege la región de inundaciones, cada vez más recurrentes y la bahía provee a sus habitantes con comida y medios de vida. Las comunidades saben muy bien lo frágil que su ecosistema es y muy difícilmente permitirán que gente de fuera lo explote.


El argumento para permitir el desarrollo turístico es que creará empleos e impulsará el crecimiento económico, pero los residentes locales saben que la mayoría de empleos irán a manos de personas con carreras universitarias en turismo y en gestión de hoteles. También saben que los beneficios se distribuirán entre los inversionistas en San Salvador y en otros lugares y que no se quedarán en la localidad. Los habitantes del Bajo Lempa también saben perfectamente que no pueden contar con que el gobierno haga cumplir las leyes ambientales que supuestamente deben proteger sus recursos naturales.


Pero como nuestros amigos en Amando López recuerdan, hay algo más importante en juego. Muchos en el Bajo Lempa no están interesados en el tipo de desarrollo que los inversionistas adinerados de San Salvador les están vendiendo. Las personas de las comunidades priorizan la seguridad alimentaria sobre el turismo y un medioambiente sano para sus hijos sobre mayores ingresos para sí mismas. Residentes de Amando López dicen “esta tierra es nuestra y la defenderemos con el mismo coraje con el que la ganamos.”


El Grupo Royal Decameron dice que todavía tiene que resolver algunos temas de adquisición de tierras, por lo que este conflicto posiblemente se alargue durante los próximos años. Muy probablemente por el camino enfrentarán importante oposición a su concepción de desarrollo.